David Bejarano Domínguez, Psicólogo. Cáceres. Ha escrito este texto para Calma Pottery. Gracias♥
«Si bien la cerámica no constituye en sí misma una disciplina psicológica, está demostrado que cualquier actividad que implique socialización, concentración y disfrute genera beneficios significativos para la salud mental.
En este sentido, la práctica de la cerámica puede contribuir al bienestar psicológico de diversas maneras: fomentando conductas activas que proporcionen reforzadores positivos y, como consecuencia, alivien síntomas depresivos; facilitando la creación de vín-culos sociales de calidad en personas que carecen de ellos; o promoviendo la exposición progresiva a situaciones temidas, como salir a la calle o socializar, lo cual favorece la reducción de la ansiedad.
Por todo ello, este centro ofrece un valioso recurso que, en combinación con el apoyo terapéutico, puede ayudar a superar los momentos más difíciles y permitir que la persona pueda salir de su hoyo más profundo en su corazón y que vuelva a brillar.«

Estefanía Herranz (Miss Cavallier). Empresaria, Creadora de Contenido Digital y Autora del libro «Nubes de Cerámica» ha escrito este texto para Calma Pottery. Gracias ♥.
«Sin duda la cerámica tiene un poder terapéutico único: nos conecta con la tierra, con la paciencia y con la creación desde lo más esencial. Modelar arcilla es un acto de silencio y de escucha al adentro; obliga a detener el ritmo acelerado de la vida para prestar atención a lo pequeño: la textura, la humedad, la grietas…
En ese gesto se libera tensión, se calma la mente y se abre un espacio de expresión que no necesita palabras.
Practicar cerámica es también un ejercicio de aceptación. No todas las piezas resultan como imaginamos; a veces se quiebran, se deforman o se transforman en algo distinto. Pero en ese proceso aprendemos a soltar, a comprender que la belleza también surge de lo imperfecto.
En mi novela Nubes de arcilla, ese mismo poder se expande al plano colectivo: un grupo de chicas que encuentra, en torno a la arcilla, un refugio y una forma de unión. La cerámica no solo las ayuda a expresar lo que sienten, sino que las vincula entre sí, creando lazos invisibles muy poderosos.
La arcilla nos recuerda que somos parte de la tierra y que nuestras manos tienen la capacidad de transformar, de sanar y de dar forma a lo invisible.»
«Nubes de arcilla» Estefanía Herranz

